Caminar el aula

Caminar el aula

Durante marzo he tenido la oportunidad de acompañar a varios equipos directivos en caminatas de aula, y cada vez que lo hago me vuelvo a entusiasmar. Es, sin duda, de las prácticas de liderazgo que más sentido tiene priorizar en medio de tantas urgencias.

Las caminatas de aula son observaciones de corta duración que se llevan a cabo en múltiples salas de clase. Su finalidad es recopilar evidencias para facilitar la discusión sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje (Stout, Kachur y Edwards, 2013).

Me gustan las caminatas de aula porque son una forma concreta de ejercer liderazgo pedagógico y tienen un enorme potencial para mejorar la enseñanza. También me gustan porque son una herramienta para la mejora continua (su propósito es apoyar, no evaluar). Pero ese impacto no es automático sino que depende de cómo se diseñan y se llevan a la práctica. Quisiera compartirles algunas claves que considero importantes de resguardar para que las caminatas sean efectivas:

  1. FOCO. No podemos mirar todo al mismo tiempo. Los equipos que lo hacen bien eligen pocos aspectos y muy concretos: cómo se hacen las preguntas, cuánto participan los estudiantes, cómo se verifica que estén aprendiendo. Eso ordena la mirada y hace que la observación sea útil.
  2. REGISTRO DE EVIDENCIA. Es importante registrar lo que vemos: qué hace el profesor, qué dicen los alumnos, cuánto tiempo se dedica a cada cosa. La idea no es hacer juicios (los niños estaban aburridos) sino registrar datos lo más objetivos posibles (5 niños tomaban apuntes, 7 trabajaban en una guía de otra asignatura, etc.).
  3. CALIBRACIÓN: Una caminata de aula sin conversación posterior pierde gran parte de su valor. Los espacios de calibración (donde compartimos con otros líderes lo observado), aunque sean cortos, son los que van afinando la mirada del equipo y construyendo un lenguaje común sobre la buena enseñanza.
  4. ANÁLISIS: al observar varias salas, podemos analizar patrones y tendencias: ¿se repite la demora en iniciar la clase?, ¿hay poco chequeo de comprensión?, ¿participan siempre los mismos estudiantes? Pasamos de lo anecdótico a una mirada más sistémica.
  5. DECISIONES: Las caminatas de aula no son un fin en sí mismo sino que son un insumo para actuar. ¿Necesitamos reforzar alguna estrategia con los docentes? ¿Podemos visibilizar buenas prácticas dentro del equipo? ¿Hay algo que ajustar a nivel de escuela?

Como les decía al inicio, cada vez que participo en una lo confirmo: las caminatas son una tremenda herramienta para los equipos directivos. Vale la pena proteger el tiempo para hacerlas.

Trinidad Montes